The most remarkable day of my Christmas holidays was
the 31st of December. When I woke up, I’m breakfast very fast and
then I packed my suitcase, because I went to France. My family and I got in to
the car and after that my dad drove direction to France. The travel went very
fast. When we arrived, we went to a restaurant because we had hunger. After
that, we went back to the car and we went to the hotel. Finally we arrived to
the hotel and we unpack the suitcase and en the end we spent the New Year’s
Eve.
jueves, 25 de febrero de 2016
viernes, 25 de diciembre de 2015
"Sensación"
Esa sensación que te penetra en el corazón. Te encuentras cara a cara con
el plato que con tanta ilusión han cocinado tus padres. Y como nunca puede
faltar por navidad la mejor compañía que jamás podrás encontrar. LA FAMILIA
lunes, 23 de noviembre de 2015
My Best Friend
MY BEST FRIEND
Our friend’s name is Gerard Bofill. His birthday is on
9th of February. He lives with his parents and his sister Anna, ha
has hot a cat. His name is Mixu. I met him when we started high school because
he’s very friendly. Now, we are good friends.
He’s 14 years old. He’s tall and well built and he has
got green eyes, a small mouth and he wears glasses. He has got short black
hair. His voice is deep because he now changes his voice.
He was cheerful person, but sometimes a little
aggressive but usually he’s very kind because when we need some help, he helps
us quickly. Normally he wears jeans, a t-shirt and when the weather is cold, he
always wears a sweatshirt.
In his free time he spends a lot of his time cycling.
He loves playing games but he hasn’t got a play station. He likes listen the
Catarra’s band because he says that when he listening their songs, he gets
relaxed. He hates carrot and he doesn’t like walking. Finally we could say that
Bofill is a cheerful person and he’s a very good friend.
Vacation
Vacation
I’d like to recommend the
film Vacation, the director’s name is Martin Garrix and the actor is a very
famous actor, Brad Pit.
It’s a comedy film and it
happens in July 2015. The pot of the film is a family who live in Germany. The
two brothers get along very badly. Summer comes, and they want to go on holiday
where they have always gone to since childhood but since the father is tired
and wants to change place, they rent a car and go to an amusement park. But
things get complicated and it is difficult to reach there.
The thing I liked most is
that I spent very funny moments while I watching this film.
I liked the ending because
you don’t expect it.
All in all, I think it is
a very good film and I recommend this film to people who like comedy films.
Arnau Fusté Ayats Flex +
jueves, 12 de noviembre de 2015
Dientes de leche
¿Sabes ese momento en que te
empiezan a caer los dientes de leche y piensas que ya eres mayor, pero en
realidad solo eres un niño?
En esa situación se encontraba nuestro
protagonista, Michael, un niño alemán de 6 años, mediana estatura y cabellos
cortos.
Corría el año 1939 y justo la Segunda Guerra Mundial había acabado de empezar. Los bandos de “los aliados” y de “el eje” se enfrentaban para fundar el mayor imperio de Europa. Todo era permitido por lograr dicho fin, incluso el uso de niños soldados. Michael formaba parte del bando de “el eje” ya que era de origen alemán. “El eje” necesitaba personas para luchar en aquella batalla, que sería una de las batallas más grandes jamás contadas a lo largo de la historia. Así que un día triste de septiembre, dos hombres altos y fuertes, llamaron a la puerta de casa de Michael, y sin decir nada, lo cogieron y lo cargaron en un furgón grande donde también se encontraban otros niños de su edad y más pequeños. Él estaba desconcertado, no sabía qué estaba pasando, él pensaba que era pequeño para luchar por su país, pero no, ya formaba parte de “el eje”.
¿Sobrevivirá Michael? ¿Será un
blanco fácil para los aliados?
Si quieres saber cómo acaba esta aventura llena de
misterio e intriga, lee las páginas de este fantástico libro.
jueves, 1 de octubre de 2015
El tsunami
El Tsunami
¿Sabes ese momento en que pierdes a toda tu familia y lo único que te queda es la esperanza de una vida mejor? Qué hastío verme solo ante esta desgracia… Pues justo en este punto estoy yo.
Soy Marcos, un niño cualquiera, con quince años recién cumplidos y acabado de entrar en el mundo de la adolescencia. Vivo en un humilde pueblo de Méjico, llamado Tampico, donde abunda el comercio local mayoritariamente.
Todo empezó aquel día, con aquella triste llamada, informándonos de una trágica noticia. Al principio, no sabía de qué trataba, pero cuando bajé al salón y vi a mi madre con sus habituales ojos llorosos, ya me imaginé que algo terrible.
Mi madre me informó de todo lo sucedido, mi abuelo había sufrido un infarto en el corazón debido a su ínfima salud, y en esa misma tarde, preparamos las maletas a toda prisa (porque los abuelos vivían a una hora y media de casa) para poder llegar lo antes posible al hospital.
Por el camino, cuando ya llevábamos media hora conduciendo, tuvimos la mala suerte de reventar una rueda. Por pura casualidad, habíamos quedado parados delante de una gasolinera, Repsol, El dueño vino a ver qué nos pasaba y nos ayudó a cambiar la rueda pinchada por la de recambio.
Una vez todo listo, volvimos a el asfalto, convencidos de que el abuelo estaría bien.
Cuando ya estábamos a punto de llegar, tan solo faltaba unos diez minutos, unos estranjeros, que conducían detrás nuestro nos estaban pitando descaradamente pidiendo paso con las luces exigentemente y no entendíamos por qué, hasta que me fijé en lo que se acercaba detrás de nosotros: un gigante obstáculo que nos impedía continuar el viaje...
Un monstruoso e inexorable tsunami. En ese momento, aparcamos de inmediato, y empezamos a buscar un lugar alto y seguro.
Sin pensar en mi familia, vi desde lejos un árbol muy alto y robusto, y sin pensármelo dos veces, me subí a él.
Desde ahí arriba, pude ver el tsunami arrasando todo lo que se ponía en su camino, y acercándose y acercándose, hasta que ya lo tenía delante.
El tsunami era tan gigante y monstruoso que casi logró alcanzarme, entonces cerré los ojos, sabía que era mi última opción, tenía que enfrentarme ante esa gigante amenaza. ¿Pero cómo?
Cuando abrí los ojos, ya había pasado todo, y desde lo alto del árbol, contemplé el paisaje completamente arrasado, no quedaba nada! Y en ese instante, recordé a mi familia, ¡los había perdido!
Bajé inmediatamente del árbol, empecé a correr y correr por la carretera, y de enseguida vi el hospital. Sin ningún rasguño, entré dentro a toda prisa, estaba lleno de heridos por el tsunami, busqué y busqué, y al fin encontré a mis abuelos, que se recuperaban plácidamente del asunto del infarto sin percatarse de lo que sucedía en el exterior.
Mi abuela al verme tan aterrido me preguntó dónde estaban mis padres, y yo llorando les contesté... Desaparecidos.
¿Sabes ese momento en que pierdes a toda tu familia y lo único que te queda es la esperanza de una vida mejor? Qué hastío verme solo ante esta desgracia… Pues justo en este punto estoy yo.
Soy Marcos, un niño cualquiera, con quince años recién cumplidos y acabado de entrar en el mundo de la adolescencia. Vivo en un humilde pueblo de Méjico, llamado Tampico, donde abunda el comercio local mayoritariamente.
Todo empezó aquel día, con aquella triste llamada, informándonos de una trágica noticia. Al principio, no sabía de qué trataba, pero cuando bajé al salón y vi a mi madre con sus habituales ojos llorosos, ya me imaginé que algo terrible.
Mi madre me informó de todo lo sucedido, mi abuelo había sufrido un infarto en el corazón debido a su ínfima salud, y en esa misma tarde, preparamos las maletas a toda prisa (porque los abuelos vivían a una hora y media de casa) para poder llegar lo antes posible al hospital.
Por el camino, cuando ya llevábamos media hora conduciendo, tuvimos la mala suerte de reventar una rueda. Por pura casualidad, habíamos quedado parados delante de una gasolinera, Repsol, El dueño vino a ver qué nos pasaba y nos ayudó a cambiar la rueda pinchada por la de recambio.
Una vez todo listo, volvimos a el asfalto, convencidos de que el abuelo estaría bien.
Cuando ya estábamos a punto de llegar, tan solo faltaba unos diez minutos, unos estranjeros, que conducían detrás nuestro nos estaban pitando descaradamente pidiendo paso con las luces exigentemente y no entendíamos por qué, hasta que me fijé en lo que se acercaba detrás de nosotros: un gigante obstáculo que nos impedía continuar el viaje...
Un monstruoso e inexorable tsunami. En ese momento, aparcamos de inmediato, y empezamos a buscar un lugar alto y seguro.
Sin pensar en mi familia, vi desde lejos un árbol muy alto y robusto, y sin pensármelo dos veces, me subí a él.
Desde ahí arriba, pude ver el tsunami arrasando todo lo que se ponía en su camino, y acercándose y acercándose, hasta que ya lo tenía delante.
El tsunami era tan gigante y monstruoso que casi logró alcanzarme, entonces cerré los ojos, sabía que era mi última opción, tenía que enfrentarme ante esa gigante amenaza. ¿Pero cómo?
Cuando abrí los ojos, ya había pasado todo, y desde lo alto del árbol, contemplé el paisaje completamente arrasado, no quedaba nada! Y en ese instante, recordé a mi familia, ¡los había perdido!
Bajé inmediatamente del árbol, empecé a correr y correr por la carretera, y de enseguida vi el hospital. Sin ningún rasguño, entré dentro a toda prisa, estaba lleno de heridos por el tsunami, busqué y busqué, y al fin encontré a mis abuelos, que se recuperaban plácidamente del asunto del infarto sin percatarse de lo que sucedía en el exterior.
Mi abuela al verme tan aterrido me preguntó dónde estaban mis padres, y yo llorando les contesté... Desaparecidos.
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